Bogotá: Rompiendo esquemas

En noviembre de 2016 visité la ciudad de Bogotá, Colombia. Honestamente esta ciudad no se encontraba en la lista de lugares para visitar en ese momento. Pero, el universo siempre juega a nuestro favor, y permitió que fuera así. Todos en algún momento sentimos temor de hacer algo; esto sucede cuando tenemos muchas inseguridades o simplemente permitimos que las inseguridades de los demás sean reflejadas en nuestra toma de decisiones. Esto, quizás era lo que ocurría con el querer ir o no a la ciudad de Bogotá. Sentía que tenía que darme la oportunidad y darle la oportunidad a una ciudad que estaba siendo juzgada por lo que se mira en los medios de comunicación. No podía ni quería ser parte de las personas que solo juzgan a sin saber, sin vivir, sin permitirle una oportunidad. 

Entonces me llevé la sorpresa de mi vida. Cuando por fin decidí darle la oportunidad y llegué, sentí que mis ideas cambiaban. Fue algo instantáneo. Experimenté tantas emociones y tanta culpa por haber dudado de la seguridad de un lugar que ciertamente está lastimado por los medios de comunicación. Nunca antes había tenido la oportunidad de relacionarme con personas de diferentes países en un solo viaje. Cada día conocía personas con cultura, ideales tan diferentes a los míos. No solo eso, también tuve la oportunidad de conocer a una familia puertorriqueña que en esos momentos estaban pasando por un proceso de pensamientos parecidos a los míos. Sin duda alguna, el poder relacionarte con personas compatriotas fuera de nuestro entorno es una experiencia gratificante. 

En este "post" compartiré algunos de los pensamientos que acompañaban mis fotos favoritas de Bogotá y que ciertamente tenía y quería compartirlas en Instagram.

Caminar por las calles de Bogotá es abrirte a otra dimensión. La prisa se cuela y hasta el aire te roza despreocupado. No sientes calor y el frío es tan sutil que solo necesitas ir hacía adelante, siempre hacía adelante. Bogotá no tiene olores y, a su vez huele a esperanza, a cambio. No necesitas nada porque la belleza está en sus estructuras, en su gente. 

Bogotá y su gente. Me encanta la hospitalidad de las personas que nos vamos encontrando en el camino. Bogotá me gusta por sus estructuras, su prisa en las calles y esa despreocupación del tiempo. Me gusta la vida que hay en cada esquina desde siempre... Colombia me gusta por su variedad de sabores y ese ofrecimiento de comida natural. 

Colombia y sus colores, sus estructuras, su gente... Es normal ver puestos de comida en cada esquina y en medio del camino. No sabes cuando despiertan y cuando van a dormir. En las calles de Bogotá siempre hay vida, risas, frío. Ya me regreso a mi isla, pero guardo la esperanza de volver a pasear entre las calles de la Zona Rosa, la Capital, entre su gente. 

                                               Escultura "La Mujer y el Cisne" de Fernando Botero. 
Cuando vi esta escultura de Fernando Botero, exhibida en el Museo Botero - Bogotá, Colombia - rápido saltó a mi mente dos cosas: 

1. Leda y el cisne (Mitología Griega) 
2. Poema de Rubén Darío "El Cisne"

Comparto el poema. "El Cisne" por: Rubén Darío

A Ch[arles] Del Gouffre

Fue en una hora divina para el género humano.
El Cisne antes cantaba sólo para morir.
Cuando se oyó el acento del Cisne wagneriano
fue en medio de una aurora, fue para revivir.

Sobre las tempestades del humano océano
se oye el canto del Cisne; no se cesa de oír,
dominando el martillo del viejo Thor germano
o las trompas que cantan la espada de Argantir.

¡Oh Cisne! ¡Oh sacro pájaro! Si antes la blanca Helena
del huevo azul de Leda brotó de gracia llena,
siendo de la Hermosura la princesa inmortal,

bajo tus blancas alas la nueva Poesía
concibe en una gloria de luz y de armonía
la Helena eterna y pura que encarna el ideal.


(*) Del libro “Prosas profanas” (1896)

                                                                       Suelo colombiano

                                                                   Colombia y sus colores

                        Escuela de Artes y Letras. Me pregunto ¿cómo sería estudiar ahí? 

                                             Plaza de Bolívar - Bogotá, Colombia

            ¡Me enamoro! No puedo dejar de pensar en Colobia, en sus estructuras, en su gente...

Visitamos la primera maravilla de Colombia. Catedral de sal, así es llamada esta impresionante formación histórica tallada en sal, ubicada en el Municipio de Zipaquirá, Colombia. En ella pudimos admirar el trabajo de arquitecto y mineros que se dieron la tarea de representar las estaciones del Viacrucis. Una de las más impresionantes estaciones cuenta con una "cruz ubicada a 180 metros bajo tierra". Esta foto presenta la estación número cuatro del Viacrucis. El juego de luces dentro del túnel acompañando cada estación, tiene un significado... Repito, Colombia me ha encantado. Amé a primera vista sus estructuras. Es mágica la sensación que sientes al detenerte y admirar lo que te rodea, sin miedos e intentando en lo posible dejar todos los prejuicios, aquellos que construyes y te taladran. 


Colombia, es sin duda un país que me ha marcado y espero con todo el corazón poder regresar. Si deseas ver más fotos como estas, no olvides visitar mi perfil de "Instagram" aparezco como @nomadaenmipais. 

¡Los veo pronto!

"Construye tus sueño cada día"- Nómada en mi país ©2017

Comentarios