La belleza de New York


El primer día que estuvimos en New York despertamos a las 7:00 a.m. Queríamos disfrutar del hermoso día pero, sobre todo, visitar los lugares que nos habíamos propuesto. 

Lo más hermoso que tiene New York (para mí) es su diversidad cultural. A esto le sigue sus estructuras y por supuesto los taxis ¡amarillos! Con esto último, he tenido una obsesión desde la primera vez que estuve allí; tanto así, que tengo (sin mentir) alrededor de cien fotos de taxis, sin contar todas las que tengo de viajes anteriores.






A propósito,  el clima estaba un poco frío, así que, decidimos ir abrigados para evitar resfriado. Nuestra primera parada (sin contar todas las que hacíamos para tirar fotos y observar las estructuras a nuestro alrededor) fue en el famoso Brooklyn Bridge. Intentar tirar fotos y que quedaran bien casi fue una jugada de locos. Habían tantas personas alrededor que era imposible lograr nuestro objetivo.




Decididos a visitar la Estatua de la Libertad, nos dirigimos a comprar los boletos pero estaban agotados. No nos costó otro remedio que dirigirnos a Central Park. Allí estuvimos admirando la belleza natural y a todas las personas que se divertían en compañía de sus mascotas. 






Caía la noche y teníamos mucha hambre. No podíamos dejar pasar la oportunidad de visitar "Five Guys" y degustar sus sabrosas hamburguesas. Luego, como teníamos mucho tiempo, la noche era joven y nosotros también, decidimos continuar nuestro recorrido.




Entramos a Madame Tussauds, y, allí pudimos observar muchas esculturas de artistas y personajes históricos,  hechas en cera. Quizás esto, debo admitir, no fue lo que más me gustó.



Terminada nuestra jornada, llegamos al hotel alrededor de las 12:00 a.m. 


Un día bastante productivo y frío en la ciudad que nunca duerme.

"Construye a diario tus sueños..." ~Nómada en mi país ©2017

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