José Gualberto Padilla (El Caribe)

 El tema de la patria en su poesía


     ¿Puede el ser humano estar emocionalmente conectado a un pedazo de tierra? ¿Puede este seguir amándolo aún en la distancia, extrañar a su gente y añorar estar presente en los momentos más difíciles de su país? Si esto ocurriese significa que hay amor por su patria y este amor va más allá de haber nacido en ese lugar. Patria no es aquella tierra que te vio nacer, es ese lugar donde dejas el alma, pones toda tu esperanzas, confías en su gente. Podemos sentir coraje por aspectos de nuestra patria, podemos observar con detenimiento sus errores, podemos no estar de acuerdo con ellos, pero siempre, aquél que ama a su patria, buscara proponer nuevas vías para resolver aquellos errores que aqueja su gente. Buscara la manera de salvar la esperanza, pues ama su tierra y añora su felicidad, como el hijo que desea ver feliz a sus padres. Esto ultimo me hace recordar una canción interpretada por Mercedes Sosa que habla sobre el amor hacía su patria. Diciendo /“Amada mía, querida mía, / ¡ay patria mía! / De tumbo en tumbo, se pierde el rumbo de la alegría. ¡Vamos arriba!, / Que no se diga que estas llorando, que tus heridas mal avenidas se irán curando. / Defiende tu derecho a la vida y juntas seguiremos andando. / Será que ya no quieres sufrir más desengaños que vives levantando paredes por miedo a que la luz te haga daño. / Si ya no vienen llenas tus redes, tampoco hay mal que dure cien años. / Quizás en apariencias te alejas o me alejo, el caso es que sufrimos de ausencia con un dolor ambiguo y parejo. / Amor no significa querencia, también se puede amar desde lejos./ Seguido, me inunda un sentimiento de tristeza al pensar en aquellos que fueron desterrado de mi isla. Aquellos que amaban en la distancia y añoraban despertar cada día en su tierra, en la que los vio nacer, rodeados de su gente. ¿Cuán difícil debió haber sido? Pero también pienso en aquellos que defendieron a su patria de poetas desterrados en nuestra isla, quienes atacaban con fervor a su gente por medio de sus poesías.

         José Gualberto Padilla conocido como “El Caribe” nació en el Viejo San Juan Puerto Rico, el 12 de julio de 1829 y murió en Vega Baja el 26 de mayo de 1896. Padre de dos hijos; Trinidad Padilla de Sanz, poeta, quien reúne los poemas de su padre inéditos y los dispersa en dos volúmenes, siendo el varón quien muere prematuramente. Se destaco como Poeta, médico, hacendado y alcalde de Vega Baja. Cultivo el género de “la alegría, la oda, el madrigal, la canción, el soneto, la fábula y la octava real”. Sus obras trata los temas del amor, la naturaleza, la moral, y la amistad. Destacando datos importantes de este poeta es imprescindible reconocer su valentía al defender su patria mediante la pugna entre el poeta Manuel del Palacio (poeta desterrado de España, quien vivió unos meses en la isla, y publico unos “versos ofensivos sobre Puerto Rico al regresar a España”). El Caribe (pseudónimo de José Padilla) no se hace esperar y con pluma en mano escribe “El poemario Para un Palacio, un Caribe”. En este poemario se encuentra “los poemas que Padilla escribió a manera de defensa de los puertorriqueños”.  

         Puerto Rico, así fue titulado el poema satírico de Palacio. Comienza su primer verso de la siguiente manera: /Este que siglos ha fue Puerto Rico/ hoy debiera llamarse Puerto Pobre/ pues quien oro en él busque o plata o cobre/ seguro tiene soberano mico./  Como respuesta a este primer verso Padilla responde en su poema Paráfrasis del soneto: /Este, que vate fue de numen rico/ tanto ha llegado a menos y a tan pobre/ que por lograr el mísero algún cobre, hace en la sociedad papel de mico./ Padilla quien sobresale como cultivador de la poesía satírica no dudo en defender a su patria. Estos versos no se hacían esperar y ambos poetas entraron en una polémica que se hizo escuchar en varios países de Hispanoamérica. Padilla fue muy querido y respetado por su alto sentido de patriotismo.
        
         Dejando a un lado la polémica con el poeta Palacio, dedico sus versos a la naturaleza. En cada línea aludía a la belleza de ésta y como la riqueza de nuestra isla no era en oro y plata sino en su verdor, en su tierra, en su gente. Esto lo podemos ver en el poema “A Puerto Rico”. Comienza detallando como la ven las demás islas y como ella se destaca entre las demás. Hace un recorrido por sus tierras, como el viento, el sol acaricia cada rincón, como eran sus primeros pobladores, quienes defendían con fervor sus tierras pero eran hospitalarios con los necesitados. La ambición no iba más allá de lo que tenían. Nunca buscaban limitar la libertad pues eran libres de espíritu. Su riqueza, su oro, su mayor tesoro era aquello que todos tenían acceso, y que pocos podían entender excepto aquellos que amaban a su tierra. Esto lo podemos observar en el ultimo verso del poema: /Oro fingido en campo de esmeralda/ el amarillo globo de la china/ del árbol pinta la lujosa falda,/ que prende a trechos punzadora espina;/ vivos le borda en nítida guirnalda/ del azahar la flor alabastrina/ y entre alabastro y esmeralda y oro/ bizarro el árbol muestra su tesoro/.


         Como el Castillo San Felipe del Morro, que por muchos años defendió la entrada a la bahía de San Juan y protegió a la ciudad de ataques marítimos, José Gualberto Padilla fue vivaz defensor de su patria, protegiendo a su gente de ataques “poéticos”,  de aquél que no comprendía el valor de la tierra que lo aguardo por varios meses siendo hospitalaria, compartiendo los mismo amaneceres, amor y protección. Sin duda se reconoce a muchos de nuestros próceres desterrados que han llevado el patriotismo hasta el ultimo día de su muerte, pero son igual de valientes aquellos que estando en la isla forman muro mediante palabras que intentan proteger de los ataques, injusticias y el arrebato de la libertad de nuestra isla y su gente. 

Comentarios