Emilio S. Beleval "Conversión de la maestrita rural Isabelita Pirinpín"

La inserción del idioma inglés en Puerto Rico comenzó luego de la invasión estadounidense en el año 1898.  Puerto Rico, durante y luego de este suceso, fue azotado por cambios drásticos donde el Sistema de Instrucción (ahora el Departamento de Educación) fue uno de los más afectados. Durante este periodo Puerto Rico estaba gobernado por militares estadounidenses, siendo bajo la gobernación del General Mayor Guy V. Henry donde mayor cambio significativo el Sistema de Instrucción tuvo. Es en este entonces cuando el estado comienza a responsabilizarse por la educación del país, dejando a un lado a la iglesia católica quien era responsable del sistema educativo de Puerto Rico. Es importante señalar que solo un grupo selecto podían recibir educación escolar siendo muy pocos los que lograban culminar sus estudios.

La americanización en Puerto Rico se comienza a dar mediante la educación, en otras palabras, era una vía que utilizaban para demostrar que era necesaria e importante para los puertorriqueños. Este proceso se comienza a observar  con la rutina diaria donde maestros y personal sacaban todos los días a los estudiantes al patio, realizar el alza y saludar a la bandera de los Estados Unidos, realizar lecturas patrióticas (estadounidenses), cantar el himno de Estados Unidos, rezagando a los educandos de su amor por lo suyo, su cultura puertorriqueña. Bajo la tutela del comisionado de instrucción Roland P. Falkner se quería implementar la educación completamente bilingüe pero se rechazó tal propuesta por falta de profesionales que llevaran a cabo dicho plan. En el 1917 se intensifico la americanización en la educación de Puerto Rico siendo el comisionado Paul G. Miller quien requirió que todos los maestros y personal utilizaran únicamente el idioma inglés como enseñanza y comunicación respectivamente.

Emilio S. Belaval, ensayista, cuentista y dramaturgo nacido en Puerto Rico en el 1903 y fallecido en el 1972 pinta un cuadro lirico sobre la americanización en el sistema educativo de nuestro país. En el cuento Conversión de la maestrita rural Isabelita Piripín, Emilio S. Belaval nos cuenta la historia de una maestra utilizando el diminutivo “maestrita” como aludiendo a algo pequeño, algo nuevo, que llega con una maleta de ilusiones a una pequeña escuela en la zona rural de Puerto Rico. Todos los días Isabelita Piripín parte de su casa ubicada en el pueblo y se marcha hacía la colina para recibir a un grupo de pequeños jibaritos que con mucha ilusión aguardan a su llegada. El comienzo de su enseñanza estaba dirigida a crear una nube de esperanza, donde la visión de un país nuevo, grande y superior al nuestro era el ideal para salir hacia adelante y obtener lo deseado. La resistencia por parte de los jibaritos quienes entendían que su pequeño espacio era más que suficiente, quienes se reusaban a soñar con un país ideal y quienes sentían orgullo por lo que tenían y por lo que faltaba, comenzaba a desesperar a la maestrita quien frustradamente  buscaba imágenes literarias para reforzar su enseñanza.

El sistema de instrucción mediante visitas por el inspector, manejaban a la maestrita alejándola de su verdadera vocación y manipulando la enseñanza a su antojo. Isabelita Pirinpín en ocasiones dejaba a un lado su sentido humanitario y reaccionaba de una manera institucional, humillando, y tratando a sus estudiantes como “ratas de experimentos”. Con esto hago referencia al uso de canasta llenas de frutas y otros alimentos que lógicamente por los escasos recursos de sus estudiantes no podían comprar. Intentaba crear un mundo de ilusiones y arrebatar la poca esperanza que le queda a un pobre que lucha por lo suyo, por su patria.

La maestrita Isabelita Piripín era una mujer que las lavanderas jibaras describían como una monona haciendo referencia a una mujer con gracia, dulce, hermosa. Admiraban su cuerpo alfilerillo y muslito de paloma, palabras descriptivas para una mujer de apariencia delgada. Es educadora de profesión, recién graduada, por ende tiene ninguna o muy poca experiencia en el mundo laboral educativo (muy distinto al nuestro en estos tiempos). Podemos observar una maestra que no es tonta pese a sus pensamientos ilusionistas, Emilio la describe como una mujer con “pájaros dentro de la cabeza”. Siente un gran respeto por su profesión, y se ampara en la ilusión de que el aprendizaje del idioma inglés es la única vía para tener un Puerto Rico ideal, o mejor aún, demostrar que fuera de este, el jibaro puertorriqueño puede obtener todo lo que desea.

Los jibaritos son niños que están siendo educados por Isabelita. Demuestran resistencia ante la enseñanza de la americanización y la rebatación de una cultura que la siente muy suya pese a los pocos años de vida. Demuestran ser rezagados ante esta técnica de enseñanza que utiliza la maestrita pero es admirable la fortaleza que tienen para defender su pequeña cultura que apenas comenzaban a conocer y sería arrebatada por Estados Unidos. Los jibaritos demuestran ser niños frágiles, desnutridos, mal alimentados, carecer de una buena higiene, pero son personas responsables pues pese a todas sus limitaciones llegan a tiempo para recibir la educación que sin duda cambiaría el futuro de ellos y de Puerto Rico.

La imagen del estado, de la americanización y la imposición de la cultura estadounidense esta simbolizada con el personaje de la maestrita Isabelita Piripín. En su contra parte, la imagen de la resistencia a los cambios, el amor a la patria, la pobreza, la hambruna, la fe, la esperanza, esta simbolizada con los personajes de los jibaritos, las lavanderas, y la familia que sube a la montaña en busca de alimentos. La intolerancia, la tiranía, el discrimen económico, la institución, la manipulación, el arrebato de identidad, están representado bajo la sombra de los personajes del Inspector y la Secretaria de la familia.

Emilio S. Belaval crea un mundo paralelo con la realidad que estaba viviendo Puerto Rico en ese entonces. Se puede considerar que la historia fue escrita para el año 1930 aproximadamente, pues hace referencia al primer Presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt dentro del cuento. Es contado en tercera persona pero una voz presente, pues sabe con detalle todo lo que ocurría e incluso me parece que no es objetivo el narrador. La historia se desarrolla en el campo de algún pueblo de Puerto Rico, entre los meses de febrero a agosto (utilizando como referencia la llegada del ave Julían Chivi).

Por último, la imagen central del cuento, es la imposición de la cultura estadounidense ante la mirada de unos jibaros pobres que se resistían a este cambio. Cuando se habla de la conversión de la maestrita rural, se refiere a toda la metamorfosis que pasó Isabelita para poder comprender a sus estudiantes y alejarse de la manipulación e imposición que existía por parte del Departamento de Instrucción, bajo el mandato de la gobernación militar estadounidense en Puerto Rico.

*Este cuento lo podrás encontrar en el libro "Cuentos para Fomentar el turismo"- Emilio S. Belaval

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