Una aventura llamada Crucero

Día #1

Comenzamos el año dando un pequeño salto que sin duda alguna es el inicio de grandes aventuras para este Nuevo año. La felicidad se hizo sentir el 3 de enero de 2016. Como pareja y jóvenes amantes decidimos dar un paseo por las islas del Caribe 8 días y 7 noches. El Crucero Carnival Liberty fue nuestra elección para que fuera nuestro medio de transporte durante este tiempo. La idea de estar tan cerca al mar y guardar la esperanza de ver alguna ballena, no dejaba de rondar por mi cabeza. Así que dio comienzo nuestro primer día. Llegamos a las 2:00 p.m. al Puerto de San Juan Puerto Rico. Hicimos todos los trasmites correspondientes y abordamos. El crucero es un mundo y confieso que nos tomó los 7 días en recorrer sus partes (quizás estoy exagerando ja-ja).

No puedo asegurar que las cosas son de un modo por la primera impresión, pero la persona encargada de mantener mi habitación limpia, fue muy amable durante el tiempo que estuvimos. Siempre estaba al pendiente de cualquier cosa que necesitáramos. No puedo dejar de decir lo hermoso que es la estructura del teatro principal. Al llegar allí quede enamorada y les aseguro que podía quedarme a dormir. Siendo maestra de teatro, no podía dejar de admirar el talento y la excelente interpretación de artistas músicos, bailarines y actores. Fue esto sin duda lo más especial que me brindo Carnival. Y como no mencionar la bella de la biblioteca. Un lugar acogedor, ideal para pasar dos horas el día en que te encuentras navegando en el mar. Aunque no hay variedad de libros, puedes llevar el tuyo (esto fue lo que hice) y dedicar un tiempo de quietud para ti y tu alma.

                                                                   Foto de nuestra habitación

                                                                                  Así nos recibían todas las noches

Llego la hora de salida del barco hacía St. Thomas. La misma estaba pautada para las 10:00 p.m. pero su salida se retrasó por dos horas debido a una complicación de salud por parte un viajante. Cuando por fin llegó la hora de partida salí al balcón de mi habitación, copa de vino en mano y me dispuse a disfrutar de la hermosa vista que ofrece mi islita. Siempre me da un poco de sentimiento dejar por un tiempo mi isla, pero amo ese sentimiento que viene acompañado y es el sentirme libre, con fuerzas y capaz de hacer lo que quiero.            
                                                                                       Vista del paseo de la Princesa Viejo San Juan                                            
Con relación a los servicios de Carnival, puedo decir que buscan siempre hacer sentir bien a sus viajeros y por lo visto tratan bien a sus empleados (aunque esto no lo puedo asegurar, pues solo estuve 8 días). Hay muchas actividades y diversas para todo tipo de público.  Yo no me perdí ningún show de comedia y musicales. En cuanto a la comida, hay una gran variedad, lo único es que se bota muchísima comida. Siento que al ver tanta se desea en exceso y se termina botando. No sé a dónde va a parar al igual que los desechos del baño, lo que sí sé es que deberíamos tener más conciencia cuando se trata de alimentos. Hay mucha pobreza en todos los países del mundo y sería bueno buscar la manera de que esa comida que no se desea y que no es basura, hacerla llegar a esas familias que viven en menor desventaja. 

                                                 Show de Dr. Zeus para niños (aunque lo disfrute de igual forma)


















Lo que más me gusto del Teatro








                                             Vista desde mi balcón antes de partir 



Fotos por: Nómada en mi país 2016
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