Descubriendo a St. Maarten



Por fin llego el sábado y no es que estaba deseosa de que mis vacaciones estuviesen por finalizar. Es que deseaba con tantas ganas conocer y estar en St. Maarten. Tanta era mi emoción, que no desayune pues quería ser una de las primeras en desembarcar. Llegado el momento fue casi corriendo al puesto donde venden queso holandés. Compré una bola que su ración da para 17 personas y no exagero. Regresamos al barco para guardar el queso y continuamos con nuestro recorrido. Conseguir un taxi a un precio módico fue toda una odisea.

Luego de tanto esperar, regatear, esperar y esperar, por fin conseguimos uno que solo nos cobró $15.00 p/p. Nos pusimos en marcha y a divertirnos. Cuando estaba en cada islita, intentaba similar cada calle, cada paisaje, las personas y los colores, con nuestra islita, por ser islas del Caribe. Pero St. Maarten, era otra cosa. Sus personas, los colores, sus paisajes, era distinto a Puerto Rico. Me impresionó mucho el saber que la isla esta gobernada por dos países. Me explico, una parte pertenece al gobierno francés y la otra parte de la isla pertenece a Holanda. Ambas partes están bien cuidadas.


Nuestro guía turístico se tomaba el tiempo para contestar dudas que iban surgiendo en el camino. Llego el momento de bajarnos en la playa Maho Bay. Sus aguas cristalinas cautivaron mi atención. Eso no es todo lo que tiene esa playa, también tiene la pista de aterrizaje de los aviones a solo paso de su orilla. Es por eso que el estar en ella se convierte en una experiencia. Puedes ver como pasan los aviones a solo pie por encima de ti. Crees que puedes tocarlos si levantas las manos. Es realmente hermoso e impresionante. 





Fotos por: Nómada en mi país
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