Meditando en Charco Azul - Patilla, Puerto Rico



Para mí, una de las cosas más importante es poder permitirme estar en armonía con la naturaleza y con los animales. Cada vez que siento que necesito desintoxicar mi mente recurro a los lugares donde no existe el tiempo, no existe ruido, no existe energías negativas. Sentarme en alguna roca, banquito, en alguna sábana tendida y permanecer allí por un tiempo indefinido, pensando, leyendo, escribiendo, pintando o meditando hasta sentir que mi mente vuelve a su estado de paz, me hace sentir renovada. Por eso elijo lugares apartados, lugares donde el clima sea ligero, y tenga un color verdoso.

Charco Azul, ubicado en el pueblo de patillas, haciendo su conexión rápidamente con el pueblo de San Lorenzo por la misma ruta que te lleva a “La Montaña Santa”, es uno de mis lugares favoritos sin duda alguna. Es un espacio abierto pero controlado el acceso para acampar o realizar actividades grupales. Rápidamente, se siente la humedad, y esa melodía que te regala los coquí, las aves, el agua chocar contra una roca, el viento y el vaivén de las ramas. Lo que más predomina y es lo que más me gusta es el silencio producido por la escasa asistencia del ser humano durante la semana; porque sábado y domingo es “otro cantar”.  En el fin de semana se tiende a llenar de personas que buscan despejar su mente y hacen barbacoas (en los espacios autorizados), escuchan música y entran en un trance de relajación.



No cambio mis días en el Charco Azul. Esos días donde el silencio y mi sola presencia me hacen compañía.

Te ánimo a que visites el Charco Azul de Patilla, entres en sintonía con tu ser y disfrutes de un día especial en compañía del silencio y la naturaleza.




















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